Introducción.

Este blog ha sido creado para un trabajo de lengua y literatura. El proyecto consiste en crear un trabajo de elaboración e investigación y evitar el corta y pega. Hemos participado alumnas del Colegio de San Gregorio-La Compasión. Andrea Alonso, Beatriz Marcos, Ananda Ramírez y Elia Acitores.

lunes, 28 de marzo de 2011

¡FONTANEDA!

Todo empezó hace más de cien años. Con una pequeña confitería en Aguilar de Campoo, en la que se hacían con mucho esmero, chocolates de cacao, galletas en horno de leña y bizcochos amasados a mano. Esa confitería se llamaba Fontaneda.
Hoy sus herederos siguen llamándose Fontaneda, con una diferencia: la que fue una pequeña confitería es hoy una gran industria galletera capaz de producir 200 toneladas diarias de galletas con una facturación superior a un millón de euros al año. Sin embargo, el esmero y calidad artesana de sus productos siguen siendo, un siglo después, los mismos que en sus comienzos. 



La transformación se inició en 1913 bajo la dirección de Rafael Fontaneda. Solo con 23 años y con gran visión de futuro, inició, la modernización de aquel pequeño taller confitero. Se empezó con dos máquinas y una laminadora a brazo, y se amplió la plantilla con siete oficiales para el corte manual de las galletas.
Y del taller se pasó a la pequeña industria.
Cinco años después, en 1918, un horno de carbón en cadena manual sustituyó al horno de leña y, junto con los primeros moldes se introdujeron las primeras troqueladoras. Fontaneda crecía y empezaba a convertirse en una industria moderna.
25 el Marzo de 1923, tres años después de que Fontaneda comprara el Parador, las galletas de la casa se producían, por primera vez, en cadena.
Un producto hecho con técnicas modernas y en cuya composición entraba el azúcar de Sudamérica, la leche de Asturias y el trigo de Castilla. 
Una gran compañía galletera con hornos capaces de producir cada uno más de mil kilos de galletas por hora.
Con un moderno laboratorio para el análisis de las materias primas empleadas, como la harina, la leche, el azúcar…
Y con un gran control de calidad que garantiza un buen producto final. Todo ello para producir un completo y variado surtido de galletas.
Fontaneda: Una empresa con los últimos adelantos técnicos manejados con esmero artesano de todo un siglo de tradición y calidad. Y de ahí su gran liderazgo en el mercado, en beneficio, siempre, de sus clientes y habitantes de Aguilar de Campoo.

                                             Antigua fábrica de Fontaneda.


CONFLICTO DE FONTANEDA



ORIGEN

Todo empezó en 1996, cuando la multinacional Nabisco compra a Fontaneda entre las 4500 y 6000 millones de pesetas. Una de las causas es que en 1995 hubo una pérdida de 80 millones de pesetas debido a que la “Galleta Fontaneda” sufrió un atraso en el comercio galletero, lo que arrastró con ella a la fábrica, provocando una crisis.
    La población de Aguilar de Campoo no se explicaba esta compra. La estrategia seguida de esta multinacional contaba con dos empresas galleteras de nuestro país (Artiach y Marbú). Posteriormente Nabisco vendió la fábrica a United Biscuits. Las calles de Aguilar de Campoo, los  establecimientos, las casas, es decir, todo el pueblo colocó carteles como apoyo a la fábrica.
El lema en su origen fue “Fontaneda es Aguilar” pero se transformó en “Fontaneda es de Aguilar” debido a que la gente se dio cuenta de que Aguilar no era solamente Fontaneda.
                                       Anuncio de caja de galletas de Fontaneda.


EL ANUNCIO DEL CIERRE

    Los vecinos de Aguilar se despertaron la mañana del 4 de abril del 2002 con la noticia de que la histórica fábrica Fontaneda apagaba sus hornos y se trasladaba hasta Viana (Navarra) y Orozco (Vizcaya).
    El director de United Biscuits anuncia un expediente de regulación de empleo, que consiste en que trabajadores de Fontaneda pueden incorporarse a las nuevas factorías con indemnizaciones por traslado y compra de vivienda; para los trabajadores más mayores se ofrecen unas 40 prejubilaciones y se facilita la creación de una Sociedad Anónima para que realicen trabajos vinculados al grupo.


Imagen del conflicto de Fontaneda.

Los ciudadanos de Aguilar se echaron a la calle el día 6 de abril, de forma espontánea, cerca de 6000 personas, casi la población completa, para reclamar que la fábrica se mantuviera en la villa que le había visto nacer. Bares y establecimientos comerciales cerraban sus puertas y se sumaban a la manifestación. El presidente de la Junta anunció su compromiso para intentar que la multinacional cambiara de opinión en cuanto al cierre de Fontaneda, como él, se unieron varios políticos.


APOYO POPULAR 

    El domingo 7 de abril casi 7000 personas asistieron a la segunda manifestación, 2000 de ellas se dirigieron hacia la nacional 611 (Palencia – Santander) y la nacional 617 (Burgos – Aguilar) para cortar simbólicamente el tráfico.  
Esta protesta llegó hasta la sede del parlamento regional donde todos los grupos políticos mostraron un apoyo unánime a la fábrica. También hubo numerosas muestras de compromiso llegadas de diferentes puntos de España. Desde nuestro colegio de San Gregorio – La Compasión se envió una carta de apoyo a los trabajadores y se hizo una recogida de firmas por todos los colegios de esta congregación, llegando incluso hasta América del Sur. Los alumnos más mayores de este centro hicieron un concierto en protesta del cierre de la galletera y como apoyo a los trabajadores, además, una treintena de vecinos aguilarenses grabaron un CD con canciones interpretadas por ellos mismos con el mismo fin.  
                                                Caja metálica de galletas Fontaneda.


DESARROLLO
     El día 10 de abril se conocía que el Ministerio de Trabajo había rechazado el expediente de regulación de empleo que significaba el cierre de Fontaneda. Los sindicatos se convirtieron en una parte muy necesaria para la solución del conflicto por la fuerza que ejercían. Varios de los trabajadores se encerraron en las instalaciones. Los primeros fueron dos representantes sindicales de UGT y CCOO que pasaron 36 horas dentro de la fábrica, a los que se unieron tres mujeres miembros del comité de empresa, con una antigüedad de 25 años de trabajo.


Antiguas trabajadoras de Fontaneda.

EL CIERRE
    El día 21 de junio de 2002 el Director General de United Biscuits anunció que la multinacional ya tenía la fórmula jurídica para cerrar la fábrica. Se trataba de la absorción de Fontaneda por parte de Marbú que después se integraría con Ártiach para formar un único grupo.
    El Secretario General de Comisiones Obreras de Castilla y León y el Secretario Regional de acción sindical luchaban para mantener los 212 empleos directos (contratados directamente por la empresa) y los 38; indirectos.
    Fontaneda se cerró en noviembre después de meses de movilizaciones y protestas que tuvieron sus inicios el 7 de abril.
El 8 de Noviembre los trabajadores de Fontaneda aceptaron la venta de la factoría a Siro, la antigua fábrica se pasó a llamarse Horno de Galletas de Aguilar. Hubo treinta y cuatro prejubilaciones, veintisiete bajas incentivadas y diecinueve traslados a la fabrica de Viana, se mantuvieron 212 empleos.
  United Biscuits comprará a Horno de Aguilar 25.000 toneladas de productos, entre ellos la popular galleta María, la cual dejaba esa zona con olor a vainilla.





























¿CÓMO VIVIÓ EL CONFLICTO LA GENTE DE AGUILAR?

Margarita Aparicio: Primero con incredulidad, me quedé como paralizada; recuerdo dónde estaba, con quiénes cuando saltó la noticia el 4 de abril.
    Después muchos sentimientos: rabia, ganas de hacer cosas, participar, también impotencia. Todavía me emociona recordarlo, sobre todo porque fue la lucha de un pueblo contra un gigante. Aunque se mantuvo el empleo, fue una pena perder la marca, porque era una seña de identidad de Aguilar. Este pueblo nunca ha estado tan vivo, tan unido como lo estuvo defendiendo Fontaneda.


















María José Ortega: Todo era muy intenso, mucha gente se echaba a la calle, incluso cerrando sus negocios para ir a la manifestación en apoyo de los trabajadores. 


Oliva Nozal: Había mucho apoyo del pueblo, con carteles en los balcones, en las tiendas … Sentíamos que Fontaneda era algo nuestro y no íbamos a dejarles ir tan fácilmente.

Perpe Marcos: Fui trabajadora de la fábrica y aunque ya no trabajaba en el sector, sentía que Fontaneda era algo mío y del pueblo, estuve muy cercana a los trabajadores apoyándoles en todas las manifestaciones, hasta cerré mi negocio para estar en todo momento junto a ellos. Todas las noches, en el cambio de turno de las diez, íbamos a cantar las canciones creadas. También recuerdo que había mucha seguridad y ninguno de nosotros sufrió algún daño. 
María Ángeles González: Recuerdo que en el sector de la hostelería, hicimos un llamamiento a todos los restaurantes de la comunidad autónoma, algunos vinieron desde Valladolid para mostrar su apoyo vestidos con el traje de cocina y con galletas gigantes. 












1 comentario:

  1. este blog es genial, os doy la enhorabuena por dejar aqui para el futuro una historia que no se debe olvidar. Gracias chicas, espero que sacarais un sobresaliente!

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